Philips SHP9600: la reseña del audífono abierto más accesible del catálogo
EN UNA LINEA
El SHP9600 es un audífono completamente abierto —no semiabierto como el AKG K240— con driver de 50 mm y cable desmontable, a un precio notablemente bajo para la categoría. Da una sensación de espacio que ningún cerrado del catálogo replica. Su límite no es un defecto sino su propia naturaleza: no aísla en ninguna dirección, así que no sirve para grabar.
Qué significa abierto de verdad frente a semiabierto
El catálogo ya incluye un semiabierto, el AKG K240 Studio, pero el SHP9600 va un paso más allá: su sistema acústico está completamente abierto, sin ninguna barrera trasera que module el paso del aire. La diferencia se nota en la sensación de espacio. Mientras un semiabierto da algo de naturalidad, un abierto de verdad hace que el audio se sienta menos encerrado dentro de la cabeza, más parecido a escuchar parlantes en una habitación.
El precio de eso es doble. Primero, el aislamiento es prácticamente nulo: quien esté cerca escuchará lo que reproduces, y tú escucharás el ambiente con total claridad. Segundo, el sonido se escapa hacia afuera, así que no es una opción viable para grabar voz cerca de un micrófono sensible, porque el micrófono captará lo que suena en el audífono.
A cambio, para mezcla, edición y escucha placentera en un espacio silencioso donde nadie más te escucha, ofrece una experiencia que ningún cerrado de este catálogo puede replicar del todo.
Si esta es la primera vez que te encuentras con esta decisión, conviene resolverla antes de elegir marca o modelo: la explicamos completa en audífonos abiertos vs cerrados, con los tres formatos comparados lado a lado.
Cómo suena en la práctica
El perfil del SHP9600 no es perfectamente plano: tiene algo más de presencia en graves que su predecesor directo, el SHP9500, lo que lo hace más agradable para escucha casual sin perder la claridad característica de un diseño abierto. Los medios se sienten limpios y los agudos extendidos, con una respuesta declarada que llega hasta 35.000 Hz.
Esa combinación lo vuelve versátil: suficientemente disfrutable para escuchar música por placer, suficientemente detallado para detectar problemas de mezcla que un audífono más oscuro o más cerrado podría esconder. No es una referencia absoluta para masterización de alto nivel, pero por lo que cuesta ofrece un nivel de detalle que compite con opciones bastante más caras.
Donde realmente se distingue es en la ubicación de las cosas dentro de la mezcla. Separar instrumentos, escuchar la profundidad de una reverberación o notar que un elemento está demasiado al centro es sensiblemente más fácil aquí que con cualquier cerrado del catálogo. Es la ventaja concreta de un diseño abierto, y se percibe desde el primer minuto.
Especificaciones técnicas
| Especificación | Dato |
|---|---|
| Marca | Philips |
| Modelo | SHP9600 |
| Tipo | Abierto (sistema acústico abierto), circumaural |
| Driver | 50 mm, neodimio |
| Impedancia | 32 ohm |
| Respuesta de frecuencia | 12 Hz – 35.000 Hz |
| Sensibilidad | 101 dB |
| Potencia máxima de entrada | 200 mW |
| Cable | Desmontable, 3 m, conector 3,5 mm chapado en oro |
| Incluye | Adaptador de 6,3 mm |
| Diadema | Reforzada en acero, acolchado de doble capa |
| Peso | 298 g |
Lo que más nos gustó
- Sensación de espacio genuina: la mejor imagen estéreo de todo el catálogo, gracias al diseño completamente abierto.
- Driver de 50 mm: el mismo tamaño que el AKG K361 y K371, en un audífono de precio notablemente más accesible dentro de su categoría.
- Cable desmontable de 3 metros: con conector chapado en oro, poco común en audífonos abiertos de este rango.
- No requiere amplificador: con 32 ohm funciona bien directo desde laptop, celular o interfaz básica pese a su rango extendido.
- Diadema reforzada en acero con acolchado de doble capa: pensada específicamente para sesiones largas de escucha.
Lo que hay que tener en cuenta
- Aislamiento prácticamente nulo. No sirve para grabar en espacios con ruido de fondo ni para evitar molestar a quien esté cerca.
- El sonido se escapa hacia el ambiente, así que no es apto para grabar voz cerca de un micrófono que pueda captar ese sangrado.
- No es plegable, lo que reduce su portabilidad frente a otros modelos del catálogo.
- Construcción orientada a escucha doméstica: funcional y cómoda, pero menos robusta que los modelos pensados para uso profesional intensivo.
- Es el más pesado del rango accesible (298 g), aunque la diadema reparte bien esa carga.
| A FAVOR | EN CONTRA |
|---|---|
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¿Para quién es este audífono?
Es la opción indicada si vas a mezclar, editar o escuchar música en un espacio silencioso donde estás solo, y priorizas la sensación de espacio sobre el aislamiento. También es la forma más barata de averiguar si el formato abierto te convence, antes de considerar opciones bastante más caras.
No es la opción correcta si grabas voz cerca de un micrófono, si compartes espacio con otras personas mientras trabajas, o si necesitas bloquear ruido externo para concentrarte. Para esos tres casos, cualquiera de los cerrados del catálogo hace el trabajo mejor.
Comodidad: el argumento silencioso de los abiertos
Hay una ventaja del formato abierto que casi nunca se menciona y que se nota más que el soundstage en el uso diario: la temperatura. Una cápsula sellada acumula calor alrededor de la oreja, y después de dos horas eso se traduce en incomodidad y en almohadillas húmedas. Un audífono abierto deja circular el aire, y la diferencia en una sesión larga de edición es real.
El SHP9600 suma a eso almohadillas grandes de malla transpirable y una diadema con acolchado de doble capa suspendida de una banda de acero, que reparte el peso en lugar de concentrarlo en un punto. Sus 298 gramos son los más altos del grupo accesible del catálogo, pero se perciben menos que los 285 del ATH-M50x precisamente por cómo está distribuida la carga.
La presión lateral es suave, algo coherente con un audífono que no necesita sellar contra la cabeza para sonar bien. Quien usa anteojos lo agradece: es de los pocos modelos del catálogo donde la patilla no genera ni molestia ni pérdida de graves, porque no hay sello que romper.
Otras opciones honestas del catálogo
Si quieres apertura pero necesitas algo de aislamiento, el punto intermedio es el AKG K240 Studio: semiabierto, con soundstage natural y algo más de contención del sonido. También es de escritorio y también tiene cable desmontable.
Si te interesa el formato abierto en su versión premium, el Sennheiser HD 599 es el extremo alto del catálogo, con materiales bastante más refinados. Su precio se sale del rango habitual del sitio, así que lo tratamos como pieza de referencia.
Y si al leer esta reseña te diste cuenta de que en realidad necesitas grabar, la opción correcta es un cerrado: el AKG K361 es liviano y aísla bien, y el Beyerdynamic DT 770 Pro de 80 ohm es el que más bloquea ruido externo del catálogo.
Qué esperar si es tu primer audífono abierto
La primera impresión suele desconcertar. Al ponértelo en una habitación normal vas a escuchar el ventilador, la calle y a quien te hable, con la misma claridad que sin audífonos. Mucha gente concluye en ese momento que el audífono está defectuoso o que aísla mal por mala fabricación. No es así: es exactamente lo que un diseño abierto hace, y no tiene arreglo ni ajuste que lo mejore.
La segunda impresión, ya con música, va en la dirección contraria. El audio deja de sentirse pegado a las orejas y pasa a percibirse ubicado alrededor. Es la razón por la que este formato tiene tanta reputación para mezcla, y también por la que quien se acostumbra a un abierto suele encontrar claustrofóbicos los cerrados después.
La recomendación práctica: pruébalo primero en el entorno más silencioso que tengas disponible. Juzgar un audífono abierto en un lugar con ruido de fondo es evaluar exactamente aquello para lo que no está hecho.
Completa tu setup
- Interfaz de audio USB: para aprovechar el rango de frecuencia extendido en mezcla o escucha, aunque no haga falta para el volumen.
- Cable de repuesto adicional: aprovecha que es desmontable; un cable extra evita quedarte sin audífono si el principal falla.
- Un cerrado complementario: si además necesitas grabar voz, tener uno de cada formato es lo que hacen muchos profesionales, y no requiere gastar mucho.
- Soporte de escritorio: al no ser plegable, un soporte lo mantiene ordenado y reduce la tensión sobre el conector entre sesiones.
¿Y según el presupuesto?
Si buscas ahorrar: el SHP9600 es probablemente la forma más económica de acceder a un audífono completamente abierto con driver grande y cable reemplazable.
Si quieres la opción completa: el HD 599 sube bastante el nivel de materiales y refinamiento, pero con un salto de precio que lo saca del rango núcleo de este sitio.
La pregunta que decide la compra no es de presupuesto sino de entorno: si trabajas solo, en un cuarto silencioso, este audífono rinde por encima de lo que cuesta. Si no, ninguna cifra lo convierte en la elección correcta.
Pregúntas Frecuentes
¿Puedo usar el SHP9600 para grabar podcast?
No es la opción adecuada. Al ser completamente abierto, el audio de monitoreo puede filtrarse hacia el micrófono y quedar registrado. Para grabar, un cerrado del catálogo es la elección correcta.
¿Otras personas pueden escuchar lo que estoy reproduciendo?
Sí, a volúmenes medios o altos alguien cerca escuchará el audio. Es la naturaleza del diseño abierto, no un defecto de fabricación.
¿Necesito un amplificador para este audífono?
No. Sus 32 ohm y su sensibilidad lo hacen fácil de mover desde laptop, celular o interfaz básica, pese a la respuesta de frecuencia amplia.
¿Cuál es la diferencia con el AKG K240 Studio semiabierto?
El K240 deja pasar algo de aire pero retiene parte del sonido; el SHP9600 es completamente abierto. El resultado: el Philips tiene aún menos aislamiento y un soundstage aún más natural.
¿En qué se diferencia del SHP9500 anterior?
El SHP9600 tiene algo más de presencia en graves y cambios de acabado y almohadillas. El concepto acústico es el mismo, así que quien conozca el 9500 va a reconocer el sonido.
¿Sirve para mezcla profesional seria?
En un espacio silencioso, sí. El diseño abierto ayuda a detectar problemas que un cerrado puede disimular al encerrar el sonido. Para masterización de alto nivel hay referencias más exigentes, pero para edición y mezcla de contenido cumple de sobra.
¿Es cómodo para sesiones de varias horas?
Sí. La diadema reforzada en acero con acolchado de doble capa está pensada para eso, y sus 298 g quedan dentro de un rango llevadero pese a ser el más pesado del grupo accesible.
¿Se pueden cambiar las almohadillas?
Sí, y conviene hacerlo cuando pierden firmeza. En un audífono abierto el sello importa menos que en uno cerrado, pero la comodidad sí depende del estado de la espuma.
Sigue explorando el clúster
Si todavía estás comparando modelos antes de decidir, el pilar de audífonos de estudio y profesionales reúne los doce del catálogo con sus diferencias reales.

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